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Mostrando entradas de enero, 2009

La Familia Templo

Del 16 al 18 se ha celebrado en México el VI Encuentro Mundial de las Familias. Aunque sea con unos días de retraso quiero recoger algunos de sus mensajes con la imagen de la “familia templo”.
La casa de la familia cristiana: Iglesia doméstica
El libro de los Hechos nos dicen que los primeros fieles de Jerusalén “partían el pan en sus casas y tomaban su alimento con alegría y sencillez de corazón”(Hechos 2, 46) Los apóstoles “en el templo y en las casas no cesabande enseñary anunciar el Evangelio” (Hecho 5,42).
Pablo en sus cartas, especialmente en sus saludos, se refiere a la familia como “Iglesia doméstica”. Col. 4, 15“Saludos a Ninfas y a la iglesia de su casa”. Rom.16, 3-5: “saludos de Prisca y Aquila,…con la Iglesia de su casa”.
Si templo, en diversas religiones, es el lugar donde los fieles se reunen para el encuentro con la divinidad, si el templo es “como la casa de Dios”, ahora la casa familiar es el templo de Dios.
La “Iglesia”, es decir la congregación a asamblea de cristianos, …

Conocer a Jesús es nuestro gozo

El cristianismo es un “evangelio”, es decir una buena noticia para la humanidad y, por tanto, causa de profunda alegría. Es cierto que no podemos cerrar los ojos a la realidad de sufrimiento o injusticia. Es cierto que anunciamos al Crucificado, “al varón de dolores”. Pero de aquí no podemos deducir que el creyente cristiano es una persona sin alegría en su vida o que cristianismo y alegría son realidades reñidas entre sí.
El encuentro con Jesucristo, causa de alegría
Los evangelios sinópticos son la narración del encuentro de Jesucristo con las muchedumbres, con los discípulos, con diversos grupos sociales y religiosos, con personas particulares, en situación de sufrimiento, búsqueda y esperanza. El encuentro con Jesucristo es causa de profunda e inmensa alegría para quienes lo buscan y lo acogen con sencillo y creyente corazón.
La concepción y nacimiento de Jesús es un acontecimiento que hace correr, saltar y cantar de alegría. María, a quien el Ángel ha invitado a la alegría (Lc. 1, 2…

Una vida unificada o dispersa

Les ofrezco hoy unas reflexiones sobre el nivel psico-espiritual desdeel que vivimos la vida cotidiana, pues considero que pueden servirnos de orientación a la hora de plantearnos nuestras tareas al comienzo del año.
Podemos vivir a un nivel que voy a calificar de “dispersión”. Vivir disperso es vivir desparramado y en todos los sentidos. Falta un yo que unifique. Se vive muy apegado al tener cosas, actividades, ideas.
Tener o ser es el dilema de un conocido libro de Erich Froom. Ser frente a tener es la formulación de una necesidad hondamente sentida. Y sin embargo, no son dimensionesopuestas sino subordinadas. Pero ocurre con frecuencia que se subordinada el ser al tener; entonces se vive fuerade si mismo, disperso en las cosas que nos reclaman. Se han invertido los términos. Ya no es el yo original y verdadero quien es “señor” de las cosas y establece una relación de uso para su desarrollo integraly el desarrollo solidario de los demás sino que las cosas se enseñoreande él, manteni…

Dense a tener grandes deseos

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Al empezar el nuevo año, las personas nos deseamos paz, prosperidad, bendiciones de Dios, éxito en nuestros trabajos y proyectos. Los hombres y mujeres de fe expresamos a Dios nuestros deseos de ser mejores, de trabajar por la justicia y la conciencia armoniosa, de ser responsables y honestos en el trabajo y cuidar las relaciones familiares. Hasta las instituciones formulan sus metas y objetivos.
¿Qué pensar de esta práctica? ¿Sirven para algo estos buenos deseos? ¿Es una forma de auto engaño o un dinamismo de crecimiento? Tuve un compañero muy realista decía él, muy pesimista decía yo, que afirmaba: “para no desilusionarse, lo mejor es no ilusionarse”. En este caso uno mismo escribede antemano la sentencia: “muerto por suicidio espiritual”.
Yo me apunto al sentir de Santa Teresa de Jesús que decía a sus monjas: “dense a tener grandes deseos”. “Dios quiere ánimas animosas”, no opacadas y alicaídas. Quien nada desea, nada alcanza. Quien mucho desea algo puede lograr.
Quizá alguno me rear…