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Presentación

El día 1 de abril del año 2008 iniciaba mi blog “al pie del Merendón”. Estuve compartiendo experiencias, reflexiones y convicciones hasta terminar el año 2013. A lo largo de estos casi cinco años escribí sobre muy variados aspectos de la vida personal, eclesial y social. No he querido que se perdieran aquellas “palabras” porque me parece que aún pueden hacer algún bien a quien las lea. Así que he repasado los textos, guardados en la computadora, he suprimido algunos que tenían un carácter muy ocasional, y he hecho un índice por día, mes y año con el correspondiente título de cada tema, para que puedas elegir más fácilmente las cuestiones sobre las que estés más interesado. He colocado estos textos en la sección “blog de Mons. Ángel” de la página web de la diócesis, porque me parece que es una manera fácil de acceder a ellos. Dios mediante, iré colocando otros materiales elaborados al ritmo de mi actividad pastoral, en sintonía con la vida de la Iglesia, tanto diocesana com

La oración como transformación personal

Las dos últimas semanas he estado fuera de Honduras dirigiendo los ejercicios espirituales a los misioneros claretianos en Guatemala y San José. He estado tan absorbido que he descuidado mi colaboración en este blog. Los ejercicios espirituales son días intensos de   oración, en su ambiente de retiro de las actividades ordinarias y plenamente dedicados a la escucha de la Palabra, a la revisión   de vida, al discernimiento de la voluntad de Dios en la vida personal y en la tarea encomendada. En artículos anteriores he compartido algunas reflexiones sobre la oración como “acto de fe” y como “expresión de la comunión de vida con Dios”. Motivado por la experiencia de los ejercicios espirituales, quiero prolongar mis comentarios desde una nueva perspectiva que sale al paso de una objeción frecuentemente formulada por algunos, a saber, que la oración es paralela a la vida, no tiene incidencia en ella, no cambia a las personas o que al menos en muchos casos, eso es lo que ocurre. To

Mortificación para la libertad

La cuaresma viene asociada tradicionalmente a la “mortificación”. Pero esta realidad ha sufrido un estrechamiento y reducción de perspectivas. Es preciso ubicarla en su verdadero contexto espiritual para tener una visión más amplia, positiva y liberadora. Vida espiritual es la vida personal animada y guiada por el Espíritu Santo. Él es quien nos hace hijos en el Hijo. Él es quien une a los creyentes con Cristo. Él es quien impulsa a la evangelización, y en lo hondo de la conciencia hace comprender y aceptar la Palabra de salvación. Es el Espíritu quien santifica desde dentro al creyente y quien   se convierte en principio de vida moral, de tal manera   que estamos llamados a vivir según el Espíritu. Pero el creyente no sólo experimenta la fuerza del Espíritu, dador de vida y comunión, sino que también comprueba en sí mismo fuerzas de muerte, de disgregación y de pecado. Tendencias de la “carne” y del “Espíritu” Con San Pablo, podemos decir que el hombre experimenta la

La vocación de educadores

La educación siempre ha estado entre las ocupaciones de la Iglesia, porque “nada hay verdaderamente humano que no encuentre   eco en su corazón” (Vaticano II, “La Iglesia en el mundo actual”, n. 1). La Iglesia particular   o diócesis de San Pedro Sula reconoce la importancia de la   educación en la vida de las personas y aprecia la tarea   de los educadores. Para motivar, acompañar y   formar a los educadores   y para promover   y coordinar la actividad educativa, cuenta con una comisión diocesana de pastoral educativa. Hoy sábado, han realizado su primera asamblea del año 2009. Han compartido su ardiente   deseo por una educación   de calidad para todos, especialmente para los pobres y han reafirmado su convicción de que los docentes y educadores   son la piedra angular de toda   reforma y renovación educativa. El día veinte exponía algunas reflexiones   sobre la responsabilidad de los educadores y   definía la responsabilidad como la capacidad de responder   del propio comp

Educadores responsables

Ha empezado el año escolar lleno de interrogantes, señal de graves preocupaciones. ¿Cuántos días de clase tendrán los alumnos? ¿Qué marca de calidad llevará la enseñanza? ¿Cuándo se solucionarán los conflictos magisterio – ministerio de educación? ¿Seguirán pagando los escolares las consecuencias? Escribo hoy algunas consideraciones sobre la responsabilidad educativa. ¿Qué resonancias tiene en usted esta palabra: “responsabilidad”? Hago la pregunta porque las palabras escuchadas o leídas no llegan sólo a la inteligencia sino que despiertan también emociones, recuerdos, experiencias diversas en cada oyente o lector.   Quizá en algunos evoca el sentido de carga, peso, agobio, que no queda más remedio que llevar pero que ni nace de dentro ni es fuente de felicidad. En este caso la responsabilidad se vive como limitación a la libertad, como si la responsabilidad impidiera el despliegue de la libertad personal. En otros, puede despertar la experiencia de satisfacción por el deber

La misión: gratitud y alegría desbordantes

Todo discípulo es misionero Los que escucharon las palabras de verdad y de vida que salieron de la boca de Jesús, los que experimentaron los efectos saludables de verle, oírle y tocarle no se callaron sino que dieron gloria a Dios y difundieron las noticias con grandes muestras de admiración. Jesucristo, a los que llamó para que le siguieran, los envió a anunciar el Reino. A los   que hizo sus amigos íntimos los hizo también   sus cooperadores en la misión. A quienes hizo sus discípulos les encargo hacer nuevos discípulos de todos los pueblos. La misma llamada de Jesús vincula a su persona y a su causa: el anuncio del Reino de Dios. La escucha de su Palabra hace discípulos y mensajeros, oyentes y anunciantes. El seguimiento de Jesús   es adhesión a su persona y colaboración en su misión. “Por eso, todo discípulo es misionero” (DA. 145). “Discipulado y misión son como dos caras de una misma medalla” (DA. 146). Anunciar a Jesucristo La Iglesia, comunidad de discípul

Memoria agradecida

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El sábado, 30 de enero, presidí la Eucaristía de acción de gracias por los cincuenta años de vida religiosa de Sor Luz Adela Serrano y por los cincuenta años de matrimonio de su hermana Sara Serrano, casada con Jorge Alberto. Estaba presente   la mamá de sor Luz Adela y de Doña Sara, casi centenaria.   En octubre cumplirá 100 años de edad. La celebración eucarística y el posterior almuerzo con la familia y con las hermanas salesianas despertaron en mí sentimientos de alegría y gratitud. ¡Cómo no alegrarme y unirme al agradecimiento de Sor Luz Adela y del matrimonio Sara   y Jorge! Celebrar 50 años   de fidelidad en la personal y específica vocación es hacer memoria agradecida de una historia de gracia y de amor de Dios que como hilo conductor ha ido uniendo los diversos   acontecimientos de la vida. Para quienes miran su historia con ojos de fe todo es gracia. El cristianismo es una religión de “la memoria”. Toda la Sagrada Escritura es la “memoria escrita” de las mar